Terror

A Lenda do Lobisomem: Origem e Significado do Mito

A lua cheia subia atrás dos montes e Tomás sentia os ossos arderem por dentro. Faltava pouco. Em algum lugar do campo, um uivo rasgava a noite, e ele sabia, com horror frio, que aquela voz era a sua. Quantas luas ainda conseguiria trancar a fera antes que ela trancasse o homem?

Jonathan MachadoJonathan Machado
4 min de leitura816 palavras

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A1 · Iniciante
PT

A aldeia ficava no fundo de um vale onde o nevoeiro chegava cedo e demorava a partir. Tomás vivia na última casa, a mais afastada, encostada à orla da floresta escura. De dia era um homem como qualquer outro, calado, de mãos grandes e olhos cansados. Mas havia algo nele que fazia os cães rosnarem quando passava, e as mães chamarem os filhos para dentro.

ES

La aldea estaba en el fondo de un valle donde la llegaba temprano y tardaba en marcharse. Tomás vivía en la última casa, la más apartada, pegada al borde del oscuro. De día era un hombre como cualquier otro, callado, de manos grandes y ojos cansados. Pero había algo en él que hacía gruñir a los perros cuando pasaba, y a las madres llamar a sus hijos para que entraran.

PT

Dizia-se na região uma coisa antiga, contada baixinho à beira do fogo. Que a maldição caía sobre o sétimo filho homem de uma família, ou sobre aquele que fosse mordido por uma criatura amaldiçoada e sobrevivesse. Tomás era o sétimo filho. A mãe morrera ao dá-lo à luz, e o pai nunca o olhou direito nos olhos, como se já soubesse de algo.

ES

Se contaba en la región una cosa antigua, dicha en voz baja junto al fuego. Que la caía sobre el séptimo hijo varón de una familia, o sobre aquel que fuera mordido por una criatura maldita y sobreviviera. Tomás era el séptimo hijo. Su madre había muerto al darlo a luz, y su padre nunca lo miró bien a los ojos, como si ya supiera algo.

PT

Tudo começara muitos anos antes, numa noite de inverno. Tomás era ainda rapaz quando uma sombra grande o atacou na floresta. Lembrava-se dos dentes, do bafo quente, da dor no braço. Sobreviveu, e a ferida sarou depressa demais. Mas desde então, em cada lua cheia, algo despertava dentro dele.

ES

Todo había empezado muchos años antes, en una noche de invierno. Tomás era todavía un muchacho cuando una grande lo atacó en el . Recordaba los dientes, el aliento caliente, el dolor en el brazo. Sobrevivió, y la herida sanó demasiado rápido. Pero desde entonces, en cada , algo despertaba dentro de él.

PT

Ele aprendera a contar as noites. Marcava no batente da porta, com uma faca, os dias que faltavam. Quando a lua engordava no céu e ficava redonda e branca como um olho, Tomás trancava-se em casa. Pregava as janelas. Punha correntes nos próprios pulsos e atirava a chave para longe, para um canto onde não a alcançasse.

ES

Él había aprendido a contar las noches. Marcaba en el marco de la puerta, con un cuchillo, los días que faltaban. Cuando la luna engordaba en el cielo y se ponía redonda y blanca como un ojo, Tomás se encerraba en casa. Clavaba las ventanas. Se ponía en las propias muñecas y tiraba la llave lejos, a un rincón donde no la alcanzara.

PT

Naquela tarde, o céu estava cor de chumbo. Uma vizinha bateu-lhe à porta, preocupada com o filho que tossia. Tomás falou pela fresta, suado, pálido como cera. 'Hoje não posso ajudar', disse, com a voz a tremer. 'Tranque bem a sua casa esta noite. E não saia, aconteça o que acontecer.' A mulher recuou, assustada com o medo que via no rosto dele.

ES

Aquella tarde, el cielo estaba color de plomo. Una vecina llamó a su puerta, preocupada por su hijo que tosía. Tomás habló por la rendija, sudado, como la cera. 'Hoy no puedo ayudar', dijo, con la voz temblando. 'Cierre bien su casa esta noche. Y no salga, pase lo que pase.' La mujer retrocedió, asustada por el que veía en su rostro.

PT

Quando ela se foi, Tomás encostou-se à porta e fechou os olhos. Sentia a tarde a morrer lá fora. Cada minuto pesava como uma pedra. Lavou o rosto na bacia de água fria e fitou o próprio reflexo. Por um instante, pareceu-lhe que os olhos no espelho não eram bem os seus.

ES

Cuando ella se fue, Tomás se apoyó en la puerta y cerró los ojos. Sentía la tarde morir allá fuera. Cada minuto pesaba como una piedra. Se lavó la cara en la palangana de agua fría y miró su propio reflejo. Por un instante, le pareció que los ojos en el espejo no eran del todo los suyos.

PT

A noite caiu. O nevoeiro subiu do chão como um lençol. E então, por trás dos montes, a lua cheia ergueu-se, enorme e silenciosa, derramando a sua luz fria sobre o vale. Tomás sentiu o luar tocar-lhe a pele como gelo, e soube que já não havia volta. O corpo começou a doer de dentro para fora.

ES

La noche cayó. La subió del suelo como una sábana. Y entonces, por detrás de los montes, la se alzó, enorme y silenciosa, derramando su luz fría sobre el valle. Tomás sintió la luz de la luna tocarle la piel como hielo, y supo que ya no había vuelta atrás. El cuerpo empezó a doler de dentro hacia fuera.

PT

Foi um sofrimento sem nome. Os ossos pareciam querer mudar de lugar. As mãos crispavam-se, os dedos retorcendo-se contra as correntes. Tomás caiu de joelhos, ofegante, lutando para segurar o homem que ainda era. 'Não', sussurrou. 'Esta noite não.' Mas a razão escorria-lhe por entre os dedos como areia.

ES

Fue un sufrimiento sin nombre. Los parecían querer cambiar de lugar. Las manos se crispaban, los dedos retorciéndose contra las . Tomás cayó de rodillas, jadeando, luchando por sujetar al hombre que todavía era. 'No', susurró. 'Esta noche no.' Pero la razón se le escurría entre los dedos como arena.

PT

O homem perdeu-se. No seu lugar ficou algo que andava metade ereto, coberto de pelo escuro, com olhos que ardiam amarelos na penumbra. As correntes que ele próprio pusera estalaram. A criatura cheirou o ar, ergueu a cabeça, e da sua garganta saiu um uivo longo e dilacerante que percorreu todo o vale.

ES

El hombre se perdió. En su lugar quedó algo que andaba medio erguido, cubierto de pelo oscuro, con ojos que ardían amarillos en la penumbra. Las que él mismo se había puesto se rompieron. La criatura olió el aire, alzó la cabeza, y de su garganta salió un largo y desgarrador que recorrió todo el valle.

PT

Nas casas da aldeia, as pessoas apagaram as luzes e abraçaram-se no escuro. Conheciam aquele som. Diziam que era o vento, ou um lobo perdido, mas no fundo do peito sabiam a verdade que ninguém ousava dizer alto. A fera correu pelos campos, rápida e silenciosa, uma sombra entre as sombras, dona absoluta da noite.

ES

En las casas de la aldea, la gente apagó las luces y se abrazó en la oscuridad. Conocían aquel sonido. Decían que era el viento, o un lobo perdido, pero en el fondo del pecho sabían la verdad que nadie se atrevía a decir en voz alta. La corrió por los campos, rápida y silenciosa, una entre las s, dueña absoluta de la noche.

PT

Vagueou horas. Saltou cercas, atravessou ribeiros, farejou portas trancadas. Parou diante da casa da vizinha, onde o menino tossia. Arranhou a madeira. Rosnou. Mas algo, talvez um último fio do homem que dormia lá dentro, fê-la hesitar. Recuou para a floresta, uivando para a lua que a comandava, presa àquela luz como um cão à corrente.

ES

Vagó horas. Saltó cercas, cruzó arroyos, olfateó puertas cerradas. Se detuvo ante la casa de la vecina, donde el niño tosía. Arañó la madera. Gruñó. Pero algo, quizás un último hilo del hombre que dormía allá dentro, la hizo dudar. Retrocedió hacia el , aullando a la luna que la mandaba, atada a aquella luz como un perro a la cadena.

PT

Diz a lenda que só a prata pode ferir uma criatura assim. Uma bala de prata, uma lâmina de prata, abençoada à luz da lua. O ferro comum nada lhe fazia. As feridas fechavam-se sozinhas, como por encanto. E por isso os aldeãos guardavam moedas de prata debaixo das almofadas, e benziam-se quando o uivo rasgava a noite.

ES

Dice la leyenda que solo la puede herir a una criatura así. Una bala de , una hoja de , bendecida a la luz de la luna. El hierro común no le hacía nada. Las heridas se cerraban solas, como por encanto. Y por eso los aldeanos guardaban monedas de bajo las almohadas, y se persignaban cuando el rasgaba la noche.

PT

Pouco antes do amanhecer, a fera voltou aos arredores da casa de Tomás. A lua descia, empalidecendo. E com ela, a criatura definhava. Caiu sobre a terra húmida, contorcendo-se, e a dor da transformação fez o caminho de volta. O pelo recuou, os ossos reencontraram o lugar, e o homem regressou, nu e trémulo, à própria porta.

ES

Poco antes del amanecer, la volvió a los alrededores de la casa de Tomás. La luna bajaba, palideciendo. Y con ella, la criatura se debilitaba. Cayó sobre la tierra húmeda, retorciéndose, y el dolor de la transformación hizo el camino de vuelta. El pelo se retiró, los reencontraron su lugar, y el hombre regresó, desnudo y tembloroso, a su propia puerta.

PT

Tomás acordou ao primeiro sol, deitado no chão frio, sem se lembrar de nada da noite. Apenas o corpo dorido e um gosto de cinza na boca. Olhou para os pulsos, onde as correntes tinham marcado a pele, e para a porta arranhada por dentro. Chorou em silêncio. Tinha sobrevivido a mais uma lua. E o homem que sobrevive é também aquele que teme.

ES

Tomás despertó con el primer sol, tendido en el suelo frío, sin recordar nada de la noche. Solo el cuerpo dolorido y un sabor a ceniza en la boca. Miró sus muñecas, donde las habían marcado la piel, y la puerta arañada por dentro. Lloró en silencio. Había sobrevivido a una luna más. Y el hombre que sobrevive es también el que teme.

PT

Levantou-se devagar, vestiu-se, e pegou na faca para riscar mais um traço no batente. Contou as marcas. Faltavam vinte e oito noites para a próxima lua cheia. Vinte e oito noites para juntar correntes mais fortes, pregar as janelas com mais firmeza, e rezar para que, da próxima vez, a fera não encontrasse nenhuma porta sem tranca.

ES

Se levantó despacio, se vistió, y tomó el cuchillo para rayar una marca más en el marco. Contó las señales. Faltaban veintiocho noches para la próxima . Veintiocho noches para juntar más fuertes, clavar las ventanas con más firmeza, y rezar para que, la próxima vez, la no encontrara ninguna puerta sin cerrar.

PT

E assim vivia Tomás, o homem do fim da aldeia: de dia, atormentado e pálido, contando as luas; de noite, quando o luar cheio o encontrava, deixando de ser homem. Dizem que ainda hoje, nas aldeias do fundo dos vales, quando a lua nasce redonda e branca e um uivo longo corta o silêncio, as pessoas trancam as portas. E não saem. Aconteça o que acontecer.

ES

Y así vivía Tomás, el hombre del final de la aldea: de día, atormentado y , contando las lunas; de noche, cuando la luz llena lo encontraba, dejando de ser hombre. Dicen que aún hoy, en las aldeas del fondo de los valles, cuando la luna nace redonda y blanca y un largo corta el silencio, la gente cierra las puertas. Y no sale. Pase lo que pase.

ESVocabulário da história

Sobre a obra

A lenda do lobisomem é um dos mitos mais antigos e difundidos do folclore europeu, com raízes que descem até a Grécia antiga e atravessam toda a Idade Média. A figura do homem que se transforma em criatura selvagem sob a lua cheia aparece em incontáveis versões, do norte gélido às aldeias do sul, sempre carregada de medo e fascínio.

Mais do que uma história de monstro, a lenda fala do drama humano: o homem dividido entre a razão que tenta manter e a fera que o domina sem que ele queira. Os elementos clássicos, o sétimo filho amaldiçoado, a mordida que contamina, o luar que comanda e a prata que fere, se repetem por séculos e moldaram boa parte do terror moderno.

Esta versão recolhe o coração da lenda, contado à maneira dos antigos: baixinho, à beira do fogo, com a lua subindo lá fora e as portas bem trancadas.

Perguntas frequentes

O lobisomem da lenda é um vilão cruel?

Nas versões mais antigas, não exatamente. O homem amaldiçoado costuma ser uma vítima da própria sorte, atormentado durante o dia e sem controle algum durante a noite. O terror da lenda nasce justamente disso: ele não escolhe ser fera, e teme a si mesmo mais do que qualquer outra pessoa o teme.

De onde vêm os elementos como a prata e a lua cheia?

São tradições populares que foram se acumulando ao longo dos séculos. A lua cheia como gatilho da transformação e a prata como único metal capaz de ferir a criatura aparecem em diferentes folclores europeus e foram consolidadas e popularizadas mais tarde, inclusive pelo cinema, virando marca registrada do mito.

A maldição realmente caía sobre o sétimo filho?

Essa é uma das crenças tradicionais mais repetidas. Em muitas regiões, dizia-se que o sétimo filho homem nascido em sequência carregava um destino sobrenatural, para o bem ou para o mal. Junto com a ideia de que a mordida de outro lobisomem transmite a maldição, forma as duas origens clássicas da criatura na lenda.