Misterio

O Escaravelho de Ouro: o Conto de Tesouro de Edgar Allan Poe

Um besouro que brilha como ouro fundido. Um homem que todos julgam louco. E um pergaminho que esconde, sob o calor da chama, o segredo de um pirata morto há um século. Quanto será que vale uma caveira pregada num galho?

Jonathan MachadoJonathan Machado
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A1 · Iniciante
PT

A ilha de Sullivan estende-se rente à costa da Carolina do Sul, uma fita de areia branca e mato espinhoso onde o vento traz sempre cheiro de sal e de murta. Foi ali que William Legrand foi morar depois que a fortuna da família virou pó. Construiu uma cabana simples entre os arbustos, longe de todo mundo, e levou consigo apenas o velho criado Júpiter, um negro liberto que se recusava a abandoná-lo, e uma porção de livros. Eu o visitava de vez em quando, atraído por aquele homem estranho, ora cheio de entusiasmo, ora mergulhado num silêncio que parecia doença.

ES

La isla de Sullivan se extiende junto a la costa de Carolina del Sur, una franja de arena blanca y matorral espinoso donde el viento siempre trae olor a sal y a mirto. Allí fue a vivir William Legrand después de que la fortuna de su familia se convirtiera en polvo. Construyó una cabaña sencilla entre los arbustos, lejos de todo el mundo, y se llevó consigo solo al viejo criado Júpiter, un negro liberto que se negaba a abandonarlo, y un montón de libros. Yo lo visitaba de vez en cuando, atraído por aquel hombre extraño, unas veces lleno de entusiasmo y otras hundido en un silencio que parecía una enfermedad.

PT

Numa tarde fria de outubro, encontrei Legrand exaltado como nunca. Tinha achado, dizia ele, um besouro como jamais se vira: as costas de um ouro reluzente, três manchas pretas formando algo parecido com uma caveira, e um peso espantoso para um inseto tão pequeno. O bicho, porém, não estava com ele. Um tenente do forte o levara emprestado. Sem nada melhor para mostrar, Legrand puxou um pedaço de pergaminho sujo e, com a pena, desenhou ali a forma do escaravelho para que eu visse.

ES

Una tarde fría de octubre encontré a Legrand más exaltado que nunca. Había hallado, decía él, un como jamás se había visto: el lomo de un oro reluciente, tres manchas negras que formaban algo parecido a una , y un peso asombroso para un insecto tan pequeño. El bicho, sin embargo, no estaba con él. Un teniente del fuerte se lo había llevado prestado. Como no tenía nada mejor que mostrarme, Legrand sacó un pedazo de sucio y, con la pluma, dibujó allí la forma del para que yo la viera.

PT

Olhei o desenho à luz fraca da lareira e, confesso, ri por dentro. Aquilo não parecia um besouro: parecia, isto sim, uma caveira, um crânio humano traçado com razoável capricho. Quando disse isso a Legrand, ele empalideceu. Pegou o pergaminho de volta, fitou-o longamente, levantou-se, foi até a janela e ficou girando o papel diante dos olhos, mudo. Depois o trancou numa gaveta. Algo naquele rosto me deixou inquieto, e parti para casa sem entender o que havia mudado nele.

ES

Miré el dibujo a la luz débil de la chimenea y, lo confieso, me reí por dentro. Aquello no parecía un : parecía, más bien, una , un cráneo humano trazado con bastante cuidado. Cuando se lo dije a Legrand, él palideció. Recuperó el , lo miró largamente, se levantó, fue hasta la ventana y se quedó girando el papel delante de los ojos, mudo. Después lo guardó con llave en un cajón. Algo en aquel rostro me dejó inquieto, y partí hacia casa sin entender qué había cambiado en él.

PT

Semanas mais tarde, Júpiter apareceu na cidade à minha procura, de testa franzida e voz baixa. O patrão andava doente da cabeça, disse ele. Falava sozinho, sumia o dia inteiro pelos matos, fazia contas em ardósias e tinha sempre os olhos pregados naquele bicho dourado. O velho jurava que o ouro do escaravelho havia entrado pelo dedo de Legrand e lhe subido ao juízo. Trazia também um bilhete: o amigo me chamava com urgência, dizia precisar de mim numa questão da maior importância. Não pude recusar.

ES

Semanas más tarde, Júpiter apareció en la ciudad buscándome, con el ceño fruncido y la voz baja. El amo andaba enfermo de la cabeza, dijo. Hablaba solo, desaparecía todo el día por el monte, hacía cuentas en pizarras y tenía siempre los ojos clavados en aquel bicho dorado. El viejo juraba que el oro del le había entrado por el dedo a Legrand y le había subido al juicio. Traía también una nota: mi amigo me llamaba con urgencia, decía que me necesitaba en un asunto de la mayor importancia. No pude negarme.

PT

Cheguei à cabana ao cair da tarde e encontrei Legrand febril de impaciência. Apertou minha mão com força nervosa e me mostrou o escaravelho, já de volta com ele, guardado numa caixa: de fato, um inseto magnífico, pesado, lustroso, desconhecido dos naturalistas. Mas o que ele queria mesmo não era o besouro. Queria que eu o acompanhasse, naquela mesma noite, numa expedição pelo continente, morro adentro. 'Confie em mim só esta vez', pediu, com um brilho nos olhos que era tudo menos loucura mansa. Concordei, mais por afeto do que por convicção.

ES

Llegué a la cabaña al caer la tarde y encontré a Legrand febril de impaciencia. Me apretó la mano con fuerza nerviosa y me mostró el , ya de vuelta con él, guardado en una caja: en efecto, un insecto magnífico, pesado, lustroso, desconocido para los naturalistas. Pero lo que él quería de verdad no era el bicho. Quería que lo acompañara, esa misma noche, en una expedición por el continente, monte adentro. 'Confía en mí solo esta vez', me pidió, con un brillo en los ojos que era todo menos locura mansa. Acepté, más por cariño que por convicción.

PT

Partimos os três ao escurecer, levando enxadas, foices e duas lanternas. Júpiter carregava o besouro amarrado à ponta de um cordel, balançando-o como um pêndulo, por ordem expressa do patrão, o que me convenceu de vez de que o juízo do meu amigo se fora. Cruzamos de barco até a terra firme e subimos por uma região selvagem, sem trilha, entre rochedos e árvores enormes. Depois de horas de marcha penosa, chegamos a um platô coberto de moitas, no centro do qual erguia-se um tulipeiro gigantesco, mais alto que todos os outros à volta.

ES

Partimos los tres al anochecer, llevando s, hoces y dos linternas. Júpiter cargaba el atado a la punta de un , balanceándolo como un péndulo, por orden expresa del amo, lo que me convenció del todo de que el juicio de mi amigo se había ido. Cruzamos en barca hasta tierra firme y subimos por una región salvaje, sin sendero, entre peñascos y árboles enormes. Después de horas de marcha penosa, llegamos a una meseta cubierta de matas, en cuyo centro se alzaba un tulipero gigantesco, más alto que todos los demás de alrededor.

PT

Legrand mandou Júpiter trepar na árvore levando o escaravelho. O velho subiu resmungando, galho por galho, até que o patrão, lá de baixo, gritou que procurasse um ramo seco. Júpiter achou-o. E foi então que sua voz desceu, trêmula de pavor: havia, pregada à madeira morta daquele galho, uma caveira humana, branca de tão velha, fixada por pregos enferrujados. Senti um arrepio. Legrand, ao contrário, vibrou de alegria. 'Agora,' ordenou, 'faça o besouro descer pelo olho esquerdo da caveira.'

ES

Legrand mandó a Júpiter trepar al árbol llevando el . El viejo subió refunfuñando, rama por rama, hasta que el amo, allá abajo, le gritó que buscara un seco. Júpiter lo encontró. Y fue entonces cuando su voz bajó, temblorosa de pavor: había, clavada en la madera muerta de aquel , una humana, blanca de tan vieja, fijada con oxidados. Sentí un . Legrand, al contrario, se estremeció de alegría. 'Ahora', ordenó, 'haz bajar el por el ojo izquierdo de la .'

PT

Júpiter deixou o inseto cair, preso ao cordel, pelo buraco do olho esquerdo do crânio. No ponto exato em que o escaravelho tocou o chão, Legrand cravou uma estaca. Daí esticou uma fita até a base da árvore e, dali, prolongou a linha por mais quinze metros, marcando um segundo ponto na terra. Em torno desse ponto traçou um círculo largo. 'É aqui', disse, pegando a enxada e entregando outra a Júpiter, com a ordem de cavar. Cavamos. Cavamos fundo, em silêncio, até o suor escorrer, e nada surgiu além de pedra e raiz.

ES

Júpiter dejó caer el insecto, sujeto al , por el agujero del ojo izquierdo del cráneo. En el punto exacto en que el tocó el suelo, Legrand clavó una estaca. De ahí estiró una cinta hasta la base del árbol y, desde allí, prolongó la línea quince metros más, marcando un segundo punto en la tierra. Alrededor de ese punto trazó un círculo ancho. 'Es aquí', dijo, cogiendo la y entregando otra a Júpiter, con la orden de . Cavamos. Cavamos hondo, en silencio, hasta que el sudor corría, y no surgió nada más que piedra y raíz.

PT

A decepção apertou meu peito, mas senti foi pena: pena de ver meu amigo crer naquilo. Já me preparava para convencê-lo a desistir quando Legrand, em vez de abater-se, fitou Júpiter com súbita desconfiança. 'Qual é o seu olho esquerdo?', perguntou. O velho, atrapalhado, apontou o olho direito. Estava tudo errado. Legrand puxou-o pela orelha, fez o besouro descer pelo olho certo, deslocou a estaca alguns centímetros para o lado e remarcou o círculo, pouco adiante do primeiro. Voltamos a cavar, agora com uma fé que eu não sabia de onde vinha.

ES

La decepción me apretó el pecho, pero lo que sentí fue lástima: lástima de ver a mi amigo creer en aquello. Ya me preparaba para convencerlo de que desistiera cuando Legrand, en vez de abatirse, miró a Júpiter con súbita desconfianza. '¿Cuál es tu ojo izquierdo?', le preguntó. El viejo, confundido, señaló el ojo derecho. Estaba todo equivocado. Legrand lo tiró de la oreja, hizo bajar el por el ojo correcto, desplazó la estaca unos centímetros hacia el lado y volvió a marcar el círculo, un poco más adelante del primero. Volvimos a , ahora con una fe que yo no sabía de dónde venía.

PT

Não havia escavado meia hora quando minha enxada bateu em algo duro e oco. Em poucos instantes desenterramos dois esqueletos humanos, restos de roupa, moedas soltas, e por fim a tampa de carvalho de um grande baú reforçado com ferro. Quando o abrimos, a luz das lanternas caiu sobre uma fortuna que me cegou os olhos: moedas de ouro de todos os países, punhados de joias soltas, correntes, cruzes, brincos, um amontoado de pedras que rolavam entre os dedos. Calculamos, depois, mais de um milhão e meio de dólares. Ficamos os três mudos, ajoelhados na terra, diante daquele clarão.

ES

No llevaba ni media hora cavando cuando mi golpeó algo duro y hueco. En pocos instantes desenterramos dos esqueletos humanos, restos de ropa, monedas sueltas, y por fin la tapa de roble de un gran reforzado con hierro. Cuando lo abrimos, la luz de las linternas cayó sobre una fortuna que me cegó los ojos: monedas de oro de todos los países, puñados de joyas sueltas, cadenas, cruces, pendientes, un montón de piedras que rodaban entre los dedos. Calculamos, después, más de un millón y medio de dólares. Nos quedamos los tres mudos, arrodillados en la tierra, ante aquel resplandor.

PT

Carregamos o tesouro em duas viagens, escondendo o resto, e só de volta à cabana, exaustos e ricos, é que pedi a Legrand a explicação que ele me devia. Ele sorriu, do jeito de quem guardara o prazer para aquele instante. Pegou o pergaminho e lembrou-me da caveira que eu enxergara no lugar do besouro. Aquilo não fora acaso. Quando segurara o papel perto do fogo, naquela tarde de outubro, vira surgir, com o calor, traços que antes não existiam: o pergaminho trazia uma escrita invisível, feita em tinta que só o calor revelava.

ES

Cargamos el en dos viajes, escondiendo el resto, y solo de vuelta en la cabaña, agotados y ricos, le pedí a Legrand la explicación que me debía. Él sonrió, como quien había guardado el placer para ese instante. Cogió el y me recordó la que yo había visto en lugar del . Aquello no había sido casualidad. Cuando había sostenido el papel cerca del fuego, aquella tarde de octubre, había visto surgir, con el calor, trazos que antes no existían: el tenía una escritura invisible, hecha con una tinta que solo el calor revelaba.

PT

Aquecendo o pergaminho com cuidado, ele fizera aparecer não só a caveira, marca do pirata, mas uma longa fileira de números e sinais sem sentido aparente. Era um criptograma. Legrand contou então como o decifrara. Primeiro percebeu que o sinal mais repetido devia representar a letra mais comum da língua inglesa, o 'e'. Depois caçou a palavrinha 'the', que se repetia, e dela tirou três letras de uma vez. Letra por letra, palpite por palpite, foi enchendo as lacunas até a mensagem inteira ceder. Era o testamento cifrado do Capitão Kidd, o pirata, escondendo onde enterrara o saque.

ES

Calentando el con cuidado, había hecho aparecer no solo la , marca del pirata, sino una larga hilera de números y signos sin sentido aparente. Era un criptograma. Legrand me contó entonces cómo lo había . Primero se dio cuenta de que el signo más repetido debía representar la letra más común de la lengua inglesa, la 'e'. Después buscó la palabrita 'the', que se repetía, y de ella sacó tres letras de una vez. Letra por letra, suposición por suposición, fue llenando los huecos hasta que el mensaje entero cedió. Era el testamento cifrado del Capitán Kidd, el pirata, que escondía dónde había enterrado el botín.

PT

A mensagem decifrada mandava: de um bom espelho na hospedaria do bispo, na cadeira do diabo, quarenta e um graus e treze minutos, nordeste e quarto ao norte, ramo principal sétimo galho lado leste, soltar pelo olho esquerdo da caveira uma linha reta da árvore passando pelo tiro a cinquenta pés de distância. Linguagem de pirata, cheia de marcos perdidos no tempo. Legrand decifrara cada peça: a 'cadeira do diabo' era uma saliência de rocha; o 'espelho do bispo' uma fenda na pedra de onde se avistava o tulipeiro; o resto era medida e direção. A caveira pregada no galho era a mira mortal do enigma.

ES

El mensaje mandaba: desde un buen espejo en la hospedería del obispo, en la silla del diablo, cuarenta y un grados y trece minutos, noreste y cuarto al norte, rama principal séptimo lado este, soltar por el ojo izquierdo de la una línea recta desde el árbol pasando por el tiro a cincuenta pies de distancia. Lenguaje de pirata, lleno de marcas perdidas en el tiempo. Legrand había cada pieza: la 'silla del diablo' era un saliente de roca; el 'espejo del obispo' una grieta en la piedra desde donde se veía el tulipero; el resto eran medidas y direcciones. La clavada en el era la mira mortal del enigma.

PT

Restava só uma dúvida, e eu a fiz: por que dois esqueletos sobre o baú? Legrand encolheu os ombros, e nesse gesto havia toda a frieza dos velhos mares. Kidd, disse ele, devia ter levado dois homens para enterrar o ouro, e depois, para que ninguém jamais contasse o segredo, dera a cada um deles uma machadada. Os dois corpos haviam apodrecido ali, guardando a fortuna do patrão morto, século após século, até que um besouro dourado, o calor de uma chama e a teimosia de um homem que todos julgavam louco viessem, enfim, desenterrar o que o tempo julgara enterrado para sempre.

ES

Quedaba solo una duda, y se la hice: ¿por qué dos esqueletos sobre el ? Legrand encogió los hombros, y en ese gesto había toda la frialdad de los viejos mares. Kidd, dijo él, debía de haber llevado a dos hombres para enterrar el oro, y después, para que nadie contara nunca el secreto, le había dado a cada uno un hachazo. Los dos cuerpos se habían podrido allí, guardando la fortuna del amo muerto, siglo tras siglo, hasta que un dorado, el calor de una llama y la terquedad de un hombre al que todos creían loco vinieron, por fin, a desenterrar lo que el tiempo había creído enterrado para siempre.

ESVocabulário da história

Sobre a obra

'O Escaravelho de Ouro' (The Gold-Bug) saiu em 1843, num concurso de um jornal da Filadelfia que Edgar Allan Poe venceu, levando o premio de cem dolares. Virou um dos contos mais lidos do autor ainda em vida, justamente por misturar duas coisas que ele dominava como ninguem: a atmosfera de misterio e o prazer frio do raciocinio.

Poe foi pioneiro da literatura de detetive e tinha fascinacao real por criptografia. A decifracao do codigo do Capitao Kidd, com a contagem das letras mais frequentes, e analise de verdade, nao truque de ficcao, e ajudou a popularizar a ideia de que todo codigo tem uma fenda logica. O lendario pirata Kidd, enforcado em 1701, alimentava a fantasia de tesouros enterrados pela costa americana, e Poe pegou carona nessa lenda.

Edgar Allan Poe (1809-1849) teve vida curta e atormentada, mas deixou marca enorme: inventou o conto policial moderno, refinou o terror psicologico e influenciou de Conan Doyle a Borges. 'O Escaravelho de Ouro' continua sendo a porta de entrada perfeita para o seu universo, onde a razao e tao assombrosa quanto o medo.

Perguntas frequentes

O besouro de ouro tinha mesmo poderes ou magia?

Nao, e esse e o charme do conto. O escaravelho e so um inseto raro e pesado. Legrand o usa como pendulo na descida pelo olho da caveira, mas isso e teatro: ele ja sabia onde cavar pela mensagem decifrada. Poe deixa o leitor (e o narrador) suspeitarem de loucura ate revelar que tudo era pura logica.

O codigo do Capitao Kidd era real?

O Capitao Kidd existiu de fato, foi pirata e enforcado em 1701, e a lenda de seus tesouros enterrados era popular nos EUA. O criptograma do conto e invencao de Poe, mas o metodo de decifracao (analise de frequencia das letras) e tecnica real de criptografia, que Poe conhecia e adorava.

Por que havia dois esqueletos em cima do tesouro?

Segundo a explicacao de Legrand no final, o Capitao Kidd teria levado dois ajudantes para enterrar o ouro e depois os matado, para que o segredo morresse com eles. Os corpos ficaram ali por mais de um seculo, guardando a fortuna do pirata morto.