Misterio

Os Crimes da Rua Morgue: o Conto que Inventou o Policial

Quarto andar, porta trancada por dentro, janelas fechadas. Duas mulheres mortas com uma brutalidade que ninguém consegue explicar, e duas vozes ouvidas pelas testemunhas: uma falava francês, a outra ninguém entendia. A polícia de Paris está perdida. Mas há um homem que enxerga o que os outros não veem.

Jonathan MachadoJonathan Machado
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A1 · Iniciante
PT

Paris dormia sob uma neblina espessa quando os gritos cortaram a madrugada na Rua Morgue. Eram dois sons confundidos num só: um agudo, desesperado, e outro grave, áspero, vindo do quarto andar de um casarão velho. Os vizinhos saltaram das camas. Alguns correram para a rua de camisola, outros bateram à porta da frente, que estava trancada. Lá dentro, em algum lugar acima das escadas escuras, alguma coisa terrível acontecia, e ninguém conseguia chegar a tempo.

ES

París dormía bajo una niebla espesa cuando los gritos cortaron la en la calle Morgue. Eran dos sonidos confundidos en uno solo: uno agudo, desesperado, y otro grave, áspero, que venía del cuarto piso de un viejo. Los vecinos saltaron de las camas. Algunos corrieron a la calle en camisón, otros golpearon la puerta de entrada, que estaba cerrada con . Allí dentro, en algún lugar por encima de las escaleras oscuras, algo terrible ocurría, y nadie conseguía llegar a tiempo.

PT

Quando finalmente arrombaram a porta e subiram os degraus em grupo, o silêncio já tinha caído. No último andar encontraram o quarto de Madame L'Espanaye e de sua filha, Camille. A cena era de pesadelo. Os móveis estavam revirados, as gavetas abertas, e havia sangue nas paredes. O corpo da moça tinha sido enfiado, de cabeça para baixo, pela estreita chaminé acima. Da velha senhora, no pátio dos fundos, restava pouco que se pudesse olhar sem horror.

ES

Cuando por fin derribaron la puerta y subieron los escalones en grupo, el silencio ya había caído. En el último piso encontraron el cuarto de Madame L'Espanaye y de su hija, Camille. La escena era una pesadilla. Los muebles estaban revueltos, los cajones abiertos, y había sangre en las paredes. El cuerpo de la joven había sido metido, boca abajo, por la estrecha chimenea. De la anciana, en el patio de atrás, quedaba poco que se pudiera mirar sin horror.

PT

A polícia chegou e fez todas as perguntas de sempre, e mesmo assim nada fazia sentido. A porta do quarto estava fechada por dentro, com a chave do lado de dentro. As janelas pareciam pregadas. Não havia passagem secreta, nem corda, nem rastro de fuga. O ouro da família continuava na cômoda, intacto, o que afastava a ideia de roubo. Como é que alguém entra num quarto fechado, mata duas mulheres com uma força bestial e desaparece sem deixar caminho?

ES

La policía llegó e hizo todas las preguntas de siempre, y aun así nada tenía sentido. La puerta del cuarto estaba cerrada por dentro, con la del lado de adentro. Las parecían clavadas. No había pasaje secreto, ni cuerda, ni rastro de . El oro de la familia seguía en la cómoda, intacto, lo que descartaba la idea de un robo. ¿Cómo entra alguien en un cuarto cerrado, mata a dos mujeres con una bestial y desaparece sin dejar camino?

PT

As testemunhas só aumentavam a confusão. Todas concordavam num ponto: ao subir as escadas, ouviram duas vozes brigando lá em cima. Uma era de um francês, grave, soltando palavras como 'diabo' e 'meu Deus'. A outra era mais aguda, estranha, e aqui começava o enigma. Um italiano jurava que era um russo. Um inglês achava que era alemão. Um espanhol dizia que era inglês. Nenhum deles falava aquelas línguas, e nenhum entendeu uma única palavra daquela segunda voz.

ES

Los testigos solo aumentaban la confusión. Todos coincidían en un punto: al subir las escaleras, oyeron dos voces peleando allá arriba. Una era de un francés, grave, soltando palabras como 'diablo' y 'Dios mío'. La otra era más aguda, extraña, y aquí empezaba el enigma. Un italiano juraba que era un ruso. Un inglés creía que era alemán. Un español decía que era inglés. Ninguno de ellos hablaba esas lenguas, y ninguno entendió una sola palabra de aquella segunda voz.

PT

Foi nesse ponto que meu amigo Auguste Dupin baixou o jornal e sorriu de leve. Vivíamos juntos numa casa antiga, e ele tinha um modo peculiar de pensar, como se conseguisse ler os pensamentos dos outros pelos pequenos gestos. 'A polícia está vendo demais e enxergando de menos', disse ele. 'Eles procuram o que é comum num caso que não tem nada de comum. O mistério, meu amigo, é exatamente o que torna tudo tão simples.'

ES

Fue en ese punto cuando mi amigo Auguste Dupin bajó el periódico y sonrió un poco. Vivíamos juntos en una casa antigua, y él tenía un modo peculiar de pensar, como si pudiera leer los pensamientos de los demás por los pequeños gestos. 'La policía está viendo demasiado y entendiendo demasiado poco', dijo. 'Buscan lo que es común en un caso que no tiene nada de común. El misterio, amigo mío, es justamente lo que vuelve todo tan simple.'

PT

Conseguimos autorização para visitar o local. Dupin não correu para o sangue nem para os corpos. Andou devagar pelo quarto, examinou o chão, as paredes, o teto. Parou longo tempo diante das duas janelas. Uma estava fechada por um prego grosso; a outra também. A polícia tinha testado os pregos, achado tudo firme, e concluído que ninguém poderia ter saído por ali. Dupin, porém, ficou olhando, e nos seus olhos havia aquela centelha de quem encontrou uma fenda.

ES

Conseguimos permiso para visitar el lugar. Dupin no corrió hacia la sangre ni hacia los cuerpos. Caminó despacio por el cuarto, examinó el suelo, las paredes, el . Se detuvo largo rato frente a las dos . Una estaba cerrada con un grueso; la otra también. La policía había probado los s, los había hallado firmes, y había concluido que nadie podría haber salido por allí. Dupin, sin embargo, se quedó mirando, y en sus ojos había aquella chispa de quien ha encontrado una grieta.

PT

'Suponhamos', disse ele baixinho, 'que o assassino tenha saído por uma destas janelas. Se foi assim, o prego que parece prendê-la precisa estar quebrado de um jeito que engane os olhos.' Ele apertou um dos pregos. A cabeça soltou-se na sua mão: estava partido havia tempo, e a parte de baixo apenas descansava no buraco, fingindo inteireza. A janela, então, podia abrir e fechar, e por fora uma mola a travava de novo sozinha. O quarto fechado deixava de ser impossível.

ES

'Supongamos', dijo en voz baja, 'que el asesino salió por una de estas . Si fue así, el que parece sujetarla tiene que estar roto de un modo que engaña a los ojos.' Apretó uno de los s. La cabeza se soltó en su mano: estaba partido hacía tiempo, y la parte de abajo solo descansaba en el agujero, fingiendo estar entera. La ventana, entonces, podía abrirse y cerrarse, y por fuera un resorte la trababa de nuevo sola. El cuarto cerrado dejaba de ser imposible.

PT

Faltava ainda a fuga pelo lado de fora, quatro andares acima da rua. Dupin me levou à janela e apontou para um para-raios que descia pela parede. Estava longe demais para uma pessoa comum alcançar. Mas perto havia uma persiana larga, daquelas de venezianas. 'Alguém muito ágil', murmurou, 'extraordinariamente ágil, poderia se lançar do para-raios, agarrar a persiana e entrar de um salto. Pense na força que isso exige. Pense em quem teria tal força.'

ES

Faltaba aún la por el lado de afuera, cuatro pisos por encima de la calle. Dupin me llevó a la ventana y señaló un pararrayos que bajaba por la pared. Estaba demasiado lejos para que una persona común lo alcanzara. Pero cerca había una persiana ancha, de esas de tablillas. 'Alguien muy ágil', murmuró, 'extraordinariamente ágil, podría lanzarse desde el pararrayos, agarrar la persiana y entrar de un salto. Piensa en la que eso exige. Piensa en quién tendría tal .'

PT

Os detalhes que o resto de Paris ignorava começaram a se encaixar na cabeça de Dupin. A voz aguda que ninguém entendia, porque não era língua nenhuma. A força capaz de enfiar um corpo chaminé acima e de arrancar a cabeleira da velha senhora pela raiz. As marcas no pescoço de Camille, largas demais para mãos humanas. E, presos entre os dedos rígidos da vítima, alguns fios grossos e ásperos que não eram cabelo de gente.

ES

Los detalles que el resto de París ignoraba empezaron a encajar en la cabeza de Dupin. La voz aguda que nadie entendía, porque no era ninguna lengua. La capaz de meter un cuerpo chimenea arriba y de arrancar el cabello de la anciana de raíz. Las marcas en el cuello de Camille, demasiado anchas para manos humanas. Y, atrapados entre los dedos rígidos de la víctima, algunos gruesos y ásperos que no eran cabello de gente.

PT

Dupin pôs os fios sob a luz da janela. 'Olhe bem', disse. 'Nenhum homem tem pelos assim. E nenhuma mão humana deixa estas marcas.' Ele desenhou num papel o formato das marcas no pescoço e mediu com os dedos abertos. Não fechava. A mão que havia apertado aquela garganta era larga demais, forte demais, com algo de garra. 'Não procuramos um homem', concluiu, e a frase ficou pairando no ar frio do quarto. 'Procuramos um animal.'

ES

Dupin puso los bajo la luz de la ventana. 'Mira bien', dijo. 'Ningún hombre tiene así. Y ninguna mano humana deja estas marcas.' Dibujó en un papel la forma de las marcas en el cuello y midió con los dedos abiertos. No cerraba. La mano que había apretado aquella era demasiado ancha, demasiado fuerte, con algo de garra. 'No buscamos a un hombre', concluyó, y la frase quedó flotando en el aire frío del cuarto. 'Buscamos a un animal.'

PT

De volta para casa, Dupin me explicou o quadro inteiro. Um orangotango enorme, dessas Índias distantes, fugido das mãos do dono. O bicho tinha subido pela persiana, entrado pela janela e, num furor que ninguém domina, atacado as duas mulheres apavoradas. A voz grave em francês era do dono, que subira atrás dele, gritando de horror ao ver o que a fera fazia. A voz estranha, aguda, era o próprio animal. Tudo, enfim, tinha uma explicação humana e desumana ao mesmo tempo.

ES

De vuelta en casa, Dupin me explicó el cuadro entero. Un orangután enorme, de esas Indias lejanas, escapado de las manos de su dueño. El animal había subido por la persiana, entrado por la ventana y, en un furor que nadie domina, atacado a las dos mujeres aterrorizadas. La voz grave en francés era la del dueño, que había subido detrás de él, gritando de horror al ver lo que la hacía. La voz extraña, aguda, era el propio animal. Todo, al fin, tenía una explicación humana e inhumana al mismo tiempo.

PT

Mas Dupin queria a prova. Pôs um anúncio no jornal dos marinheiros: tinha encontrado um orangotango grande, perdido, e o dono podia vir buscá-lo. Era uma armadilha simples e certeira. Quem mais teria um animal daqueles em Paris senão um marinheiro voltado de uma longa viagem? Sentamos a esperar, com as pistolas por perto, e a noite avançou sobre a casa silenciosa.

ES

Pero Dupin quería la prueba. Puso un anuncio en el periódico de los s: había encontrado un orangután grande, perdido, y el dueño podía venir a buscarlo. Era una trampa simple y certera. ¿Quién más tendría un animal así en París sino un recién llegado de un largo viaje? Nos sentamos a esperar, con las pistolas cerca, y la noche avanzó sobre la casa silenciosa.

PT

Os passos na escada chegaram tarde. Um homem alto, queimado de sol, parou na porta, meio esperançoso, meio desconfiado. Quando Dupin trancou a saída com calma e disse que sabia de tudo, o marinheiro empalideceu, depois desabou numa cadeira. Confessou tudo. Trouxera o animal para vender, perdera o controle dele numa noite, e seguira o bicho pela cidade até a Rua Morgue, tarde demais para impedir o massacre. Tinha fugido em pânico, deixando a fera entregue à própria fúria.

ES

Los pasos en la escalera llegaron tarde. Un hombre alto, quemado por el sol, se detuvo en la puerta, medio esperanzado, medio desconfiado. Cuando Dupin cerró la salida con calma y dijo que lo sabía todo, el palideció, y después se desplomó en una silla. Lo confesó todo. Había traído al animal para venderlo, había perdido el control de él una noche, y había seguido a la bestia por la ciudad hasta la calle Morgue, demasiado tarde para impedir la matanza. Había huido aterrorizado, dejando a la entregada a su propia furia.

PT

O orangotango acabou recapturado e vendido depois a um jardim zoológico. O pobre homem detido pela polícia, que tinha prendido o suspeito errado, foi solto na hora, sem nunca entender como sua sorte havia mudado. E Dupin, ao guardar os jornais, fez questão de não se gabar. 'O delegado é um homem honesto', disse, 'mas a sabedoria dele não tem método. Ele nega o que não consegue explicar, e por isso nunca explica nada.'

ES

El orangután terminó recapturado y vendido después a un jardín zoológico. El pobre hombre detenido por la policía, que había arrestado al sospechoso equivocado, fue liberado al instante, sin entender nunca cómo había cambiado su suerte. Y Dupin, al guardar los periódicos, tuvo cuidado de no presumir. 'El comisario es un hombre honesto', dijo, 'pero su sabiduría no tiene método. Niega lo que no consigue explicar, y por eso nunca explica nada.'

PT

Naquela noite, ao lado da lareira, fiquei olhando para meu amigo e pensando como tudo parecera impossível poucas horas antes. O quarto trancado, as vozes que ninguém entendia, a força que parecia coisa de pesadelo. Bastara um homem que se recusou a aceitar o impossível e preferiu seguir cada pista até o fim. Lá fora, a neblina de Paris voltava a engolir as ruas, e a Rua Morgue voltava a dormir, como se nunca tivesse acordado para o horror.

ES

Aquella noche, junto a la chimenea, me quedé mirando a mi amigo y pensando cómo todo había parecido imposible pocas horas antes. El cuarto cerrado, las voces que nadie entendía, la que parecía cosa de pesadilla. Había bastado un hombre que se negó a aceptar lo imposible y prefirió seguir cada pista hasta el final. Allá afuera, la niebla de París volvía a tragarse las calles, y la calle Morgue volvía a dormir, como si nunca se hubiera despertado para el horror.

ESVocabulário da história

Sobre a obra

Os Crimes da Rua Morgue saiu em 1841, escrito pelo norte-americano Edgar Allan Poe. É considerado o primeiro conto policial da história, e quase tudo que hoje achamos óbvio numa boa trama de detetive nasceu aqui: o investigador genial e excêntrico, o amigo que narra os fatos, a polícia que erra por falta de método e o mistério do quarto fechado, aparentemente impossível.

O detetive Auguste Dupin, criado por Poe, foi o molde de personagens que vieram depois, do Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle a tantos outros. A ideia de resolver um crime pela observação fria e pelo raciocínio lógico, e não pela força ou pela sorte, virou a espinha dorsal do gênero.

Poe teve uma vida curta e atribulada, marcada por perdas e dificuldades, mas deixou uma obra enorme entre contos de terror, poemas e mistérios. Mais de 180 anos depois, este conto continua sendo lido como a certidão de nascimento do romance policial.

Perguntas frequentes

O assassino é mesmo um animal? Não é spoiler revelar isso?

Sim, o culpado é um orangotango fugido de um marinheiro, e essa é justamente a genialidade do conto: Poe inventou o mistério do quarto fechado e o resolveu com uma solução que parece impossível, mas é totalmente lógica. A graça da leitura está em acompanhar o raciocínio de Dupin, peça por peça, até a revelação.

Por que ninguém entendia a segunda voz ouvida pelas testemunhas?

Porque não era língua nenhuma. Cada testemunha era de um país diferente e jurava que a voz aguda falava um idioma que ela não conhecia (russo, alemão, inglês). Dupin percebe que, se ninguém reconhece nem uma palavra, talvez não houvesse palavra alguma: eram os sons do orangotango.

Este conto tem relação com o Sherlock Holmes?

Diretamente. Auguste Dupin, criado por Poe quase 50 anos antes, é o modelo do detetive que resolve casos pela lógica e pela observação, acompanhado de um amigo narrador. Arthur Conan Doyle se inspirou nesse formato para criar Sherlock Holmes e o Dr. Watson.